lunes, 19 de abril de 2010

El recuerdo de mí amada.

Amaneces en mi a cada momento sintiéndome despertar del canto apagado, es continua la alegría en mi vida que con dulzura me colma de todo lo bueno. Asisto espectador tu estilo deslumbrante, sumergido de luces y sonidos con forma ,contenplando semirespirante tal belleza al tiempo de en pura sensibilidad pensarte. Avenida de otra parte no conocida como roca transparente de vida propia disparada de lo alto y desenfrenada contra mi alma, ya endurecida, arremete, apagando su luz, quebrando su estilo y viéndose así en total desarmonía pone distancia entre su vida y la mía. Pierde por su marcha la belleza el día, en la noche las estrellas retrasan su salida y en mis sueños los colores ya no tienen vida. Se alejo hace .... ¡no se cuanto hace!, solo se que cada día mas la perdía. Hoy mi alma llama a su amada, pero por dentro, indiferente, no siento nada, ¡no!, creo que entonces no la quería. Cuando el anochecer reina el silencio de la calma, surge en mi mente la misma pregunta, ¿porque si ya no llevo su voz conmigo, lloro aun, en el recuerdo, su venida. Byrom Ross.

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